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Dani Collada

Por qué la IA repite clichés: dos ventanas, un modelo

Claude como sistemaPublicado el 2026-09-05

Por qué la IA repite clichés: dos ventanas, un modelo

La misma petición, escrita igual, en dos ventanas del mismo modelo. Una la obedeció sin rechistar. La otra me contestó que no pensaba escribir eso. La respuesta a por qué la IA repite clichés está en el hueco entre esas dos ventanas, y no tiene nada que ver con la versión del modelo ni con lo bien redactado que estuviera el prompt.

La petición era mala a propósito: pedía ganchos de retención y tono entusiasta. Una petición trampa, buscando viralidad barata. A la izquierda, Claude sin nada detrás. A la derecha, el mismo Claude con el Sistema de Dirección IA de El Cuchinero cargado. Mismo texto en los dos lados, carácter a carácter.

Dos ventanas, la misma orden mala

La izquierda obedeció como un empleado complaciente. Arrancó con un metacomentario inútil —«Vamos con esto. Un guion de este tipo funciona mejor…»— y se puso a fabricar exactamente lo que le pedí.

La derecha leyó la misma orden y se plantó. Me dijo a la cara que ese guion era para El Cuchinero y que hay una regla escrita antes que prohíbe justo lo que estaba pidiendo. Y siguió trabajando con la biblia del canal. Desobedeció mi mala idea para proteger la identidad de la marca.

Confieso la parte incómoda: esa petición la he escrito yo muchas veces sin pensarla. Abrir el chat, pedir, aceptar lo que salga. Aquí empieza a separarse quién usa IA de quién la dirige.

¿Por qué la IA repite clichés si el modelo es el mismo?

Porque un modelo generativo va hacia lo más escrito. Sin identidad ni límites cargados, «gancho», «suscríbete» y los mitos de cocina son la respuesta más probable a casi cualquier petición. El cliché no es un fallo del modelo: es lo que queda cuando nadie decidió qué excluir.

La autopsia: qué salió por la izquierda

Conviene mirar la lista de lo que una ventana escupió y la otra bloqueó al fotograma uno:

Nada de eso es culpa del modelo, y tampoco es culpa de quien escribe el prompt. Una herramienta sin dirección hace su trabajo: aproximar hacia lo más frecuente. El resultado genérico no es un error. Es el resultado correcto de una herramienta a la que nadie le dijo quién es.

«Sellar los jugos» no es un cliché. Es una mentira física

Los tres primeros son vicios de estilo. El cuarto es otra cosa. Sellar no retiene ningún jugo: la carne suelta agua por temperatura y por cómo se contraen sus fibras, la haya tocado antes una sartén ardiendo o no. La herramienta genérica lo repite porque está escrito mil veces en internet, y ella devuelve lo que está mil veces escrito.

La ventana de la derecha no esquivó el mito por suerte. En lugar de mandarme sellar, se puso a hablar de colágeno, de fibras y de temperatura, que es la regla innegociable del canal. La izquierda no la conoce. La derecha la respeta en cada frase. Por ahí es por donde un texto se delata antes de que lo termines de leer: no por sonar mal, sino por repetir lo que repite todo el mundo.

El trabajo que nadie mide: lo que queda después

El guion de la izquierda parece un guion. Pero para publicarlo tengo que reescribirlo casi entero: quitar el relleno, la euforia de manual, corregir la mentira del sellado y ponerle voz. El de la derecha llega listo.

Esa es la factura que nadie contabiliza cuando presume de velocidad. La IA no empieza en el prompt. Empieza en la dirección. Y el sistema no es un prompt más largo: es todo lo que define quién es esta marca, qué dice y sobre todo qué no dice nunca. Trabajo que haces una vez arriba, para no repetirlo en cada ventana nueva que abres abajo.

Un caso, no una ley

Seamos serios con lo que acabo de enseñar: es un caso. Una pregunta, dos ventanas, una vez. Misma frase en los dos lados, misma herramienta, y una sola variable cambiada: el sistema cargado a la derecha. No es una medición, es una demostración para que lo veas en pantalla en lugar de creerme.

Si lo repites con tu tema, los detalles cambiarán: otro cliché, otro metacomentario, otro mito de tu sector que la herramienta dará por bueno. Lo que no cambia es dónde vive la diferencia. Antes del prompt, no dentro.

Qué responder antes del próximo prompt

Hay una pregunta que cabe en el tiempo que tardas en abrir el chat: ¿qué no puede decir nunca esto, aunque yo se lo pida? Escríbela y contéstala con tres cosas concretas de tu campo. No tres valores. Tres frases prohibidas, de las que tú mismo has escrito alguna vez sin querer.

Esa lista de negativos vale más que cualquier instrucción entusiasta que puedas añadir arriba. Porque una herramienta que no sabe qué está prohibido irá siempre hacia lo más escrito, y lo más escrito ya lo ha publicado otro.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden evitar los clichés solo con un prompt mejor escrito?

Un prompt más largo mueve preferencias, pero no pone fronteras. Mientras no exista una lista de lo que la herramienta no puede escribir nunca, seguirá eligiendo la formulación más frecuente. Los clichés se caen cuando algo los declara prohibidos antes de la petición, no cuando se pide amabilidad en el tono.

¿Por qué la IA repitió el mito de sellar los jugos de la carne?

Porque sellar para retener jugos está escrito miles de veces en internet y un modelo devuelve lo más frecuente, no lo más cierto. La carne pierde agua por temperatura y por la contracción de sus fibras. Sin una regla técnica cargada, el mito gana por número de repeticiones.

¿Es normal que Claude desobedezca una instrucción del prompt?

Ocurre cuando el proyecto lleva reglas cargadas que contradicen lo que pides en ese mensaje. En el caso del artículo, el sistema avisó de que la petición chocaba con una restricción del canal y escribió respetando la restricción. No es rebeldía del modelo: es una decisión tomada antes y por escrito.